• Leslie Arreola Ramírez

Mis días en Copenhague: primera visita a la capital del hygge

Estoy de regreso en Varsovia, después de haber pasado unos días en Copenhague, y puedo decir que nunca me había sentido tan cargada de energía positiva después de un viaje. Estuvimos en la capital de Dinamarca, mi hijo de un año, mi esposo y yo. Mi bebé disfrutó desde el primer instante, al llegar al hotel y ponerlo en la cama, se dejó caer sobre las almohadas con la mayor emoción y la sonrisa de quien va a disfrutar de sus vacaciones. Tal vez su primer año de vida con tantas horas de sueño, juegos y apapachos, lo haya cansado un poco y necesitaba un receso de sus actividades cotidianas. Nosotros también queríamos una pausa de la rutina. Mi esposo y yo nos unimos mucho en este #viaje, hace poco más de un año nos convertimos en papás y salir nos hizo bastante bien. Tengo más de diez años viviendo fuera de Monterrey (soy regia) y he recorrido diversas ciudades en diferentes países, aun así, en Copenhague sentí una conexión muy especial.


Elegimos un destino que me daba mucha curiosidad. Desde hace varios años tenía la inquietud de conocer de cerca la cultura danesa, así fuera por unos días. Anteriormente había visto documentales, leído artículos y libros sobre su modo de vida, porque hace un tiempo que estoy en búsqueda de ese sentido de calidez que llaman hygge y que es considerado el secreto de su #felicidad. Dinamarca se ha llevado el primer lugar como el país más feliz del mundo en varias ocasiones y cuando no, sigue estando en los países top de la lista. El concepto #hygge se pronuncia "hu-ga" y a pesar de que no tiene una traducción a otros idiomas, se puede entender como "lo acogedor" y es el modo de vida de los daneses impregnado de #bienestar.


En el libro de Meik Wiking, director ejecutivo del Instituto para la Búsqueda de la Felicidad de Copenhague, se encuentra el manifiesto del hygge:


1. Ambiente. Baja la intensidad de las luces, estar a la luz de las velas.

2. Presencia. Disfruta del aquí y el ahora, apaga el teléfono celular.

3. Placer. Café, chocolate, galletas, pasteles, dulces. ¡Quiero, quiero, quiero!

4. Igualdad. “Nosotros” por encima del “yo”. Compartir las tareas y el tiempo de disfrute.

5. Gratitud. Disfrútalo, éste podría ser el mejor momento.

6. Armonía. No se trata de una competencia, te queremos tal como eres, no hace falta que presumas tus logros.

7. Comodidad. Ponte cómodo, toma un descanso, lo que hay que hacer ahora es relajarse.

8. Tregua. Nada de agobios, ya hablaremos de política otro día.

9. Unión. Construye relaciones e historias. “¿Te acuerdas de aquella vez que…?”

10. Refugio. Estás en tu tribu, tu remanso de paz y seguridad.


Definitivamente es lo que se percibe de los #daneses. Cuando los días son mayormente oscuros y fríos, estar en casa a la luz de las velas, tomando una bebida reconfortante, comiendo un rico pastelito, amando tu momento y a tu persona, eso es acogedor y hace que el invierno sea más llevadero, aunque el concepto hygge va más allá de una estación del año. Los días que pasamos en #Copenhague cargaron nuestras baterías a nivel personal, de pareja y familia. Tal vez hayan sido una serie de factores, como que era el primer viaje juntos (a parte del que hicimos a México para que los seres queridos conocieran a nuestro bebé), que había investigado al respecto y quería sentir el modo de vida danés, que íbamos con la mentalidad de relajarnos, que la sonrisa de nuestro bebé nos llenaba de alegría y que hace poco habíamos cumplido quince años de que empezamos a ser novios y era un regalo para la relación y la familia.


Para mí, existen diversas razones para ir a Copenhague. La comida es deliciosa, lo que pruebas te encanta, los ingredientes son orgánicos y se percibe un sabor muy original. No por nada el restaurante danés, de nombre Noma, ha sido considerado el mejor del mundo en diversas ocasiones. En este viaje no pudimos visitarlo, el restaurante estuvo en remodelación y hay una larga lista de espera, así que tengo una excusa más para regresar a Copenhague. Porque hay muchas otras, como volver a probar su #repostería que es riquísima, eso también me hizo muy feliz en el viaje porque soy muy panera y dulcera. Ahora caigo en cuenta que ha sido mi manera danesa de hacerme la vida más placentera, desde antes de conocer la idea de hygge. Además de que hay más que ver y conocer en #Dinamarca, la tierra de La sirenita, de Lego y del colorido canal de #Nyhavn.


Foto del canal de Nyhavn: Instagram @lesliearreola

Me pareció haber visto más #bicicletas ahora en Copenhague que cuando visité Ámsterdam, eran demasiadas, aspecto que también tiene que ver con que los impuestos a los coches son muy altos. En general podría decirse que todo es caro en esta ciudad, pero sus impuestos están muy bien encaminados a lo que les proporciona #seguridad y bienestar, lo cual es un factor determinante del nivel de felicidad de la población. La forma de los edificios llama mucho la atención por su #diseño, a los daneses les apasiona este aspecto y prestan atención a los detalles, como escoger una lámpara para su casa o lugar de trabajo. Cada cosa que haga más lindo tu espacio es muy importante, sobre todo en casa. Considero que tiene mucha lógica, si es el sitio en donde vas a pasar los buenos ratos con la familia, amigos y contigo mismo, más en el invierno.


La ciudad de Copenhague es pequeña, caminable, agradable, acogedora y pasas unos días de encanto. Visitamos #Tivoli, los jardines con juegos y atracciones en los que se inspiró Walt Disney, los cuales sí lucen como el pueblito de un cuento y los decoran según las festividades del año. Las filas para los juegos son cortas y te da la sensación de estar en una linda feria, se siente más natural que cuando ves todo en tamaño jumbo y tienes que hacer horas de fila. Definitivamente quiero regresar cuando mi hijo esté más grande y disfrutar de nuevo, sin tanto tiempo invertido esperando para subir a las atracciones como en otros parques de juegos, pero aun así lo queremos llevar a Disneyland más adelante. En ese momento le explicaré a mi hijo que ya estuvo en el lugar que inspiró dicho parque y que indudablemente, ¡Disney supo cómo hacerlo en grande!


Otro aspecto que hizo nuestro viaje tan especial, fue conocer a los miembros de una familia que lleva un par de meses viajando, y que se han tomado un año sabático para conocer diferentes países. Me pareció una experiencia magnífica y el que se hayan aventurado a vivirla es algo fantástico. Además, el compartir con ellos diversas impresiones fue muy inspirador. El vivir el ahora al máximo es muy gratificante y ellos lo están haciendo de lleno. El hecho de haber conocido a personas así en un lugar como Copenhague, para mí no es casualidad, creo que la felicidad se contagia y te vas encontrando con quienes están en la misma sintonía. Lo mismo me ha pasado con esta tribu de #mujeres poderosas, con quienes comparto esta experiencia de vida cargada de energía #positiva, esperando conectar con ustedes a la distancia.


Saludos desde Varsovia.


Referencias


Wiking, M. (2017). Hygge. La felicidad en las pequeñas cosas. Barcelona: Editorial Planeta.


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