• Karla Bayly

¿Cuál es tu mensaje?

“Conseguir el trabajo de tus sueños no es el pasaporte a una carrera exitosa, poner el alma y toda tu pasión para hacerlo bien, a veces, tampoco es suficiente.”


¡Cómo hubiera querido escuchar esas palabras cuando obtuve mi primer trabajo y aún más cuando conseguí el primer trabajo que en realidad era fantástico! Pero nadie me las dijo ni estaban escritas en ninguno de los contratos que firmé, así que necesité varios años y varios (quizá demasiados) errores para entender que no bastaba todo mi talento, ni toda mi pasión si no era capaz de comunicarme correctamente.


Hablar bien es muy importante, algunas personas creen que hablar bien y mucho es suficiente, pero casi todos nos olvidamos de lo más importante: Preguntarnos ¿cuál es el mensaje que intentamos transmitir?


Cuando escribes un correo ¿tienes claro en tu mente qué quieres que suceda cuando el destinatario lo lea? Antes de llamar a ese proveedor que está inclumpliendo con los plazos acordados ¿quieres que sepa que estás molesta o quieres asegurarte que el próximo pedido llegará a tiempo? Un último ejemplo: Cuando estás lista para dar una presentación en público ¿sabes cuál es ésa idea central que le quieres transmitir a tu audiencia? Quizá ahora entiendas porque nadie “adivina” lo que estás pidiendo y porque necesitas cadenas de correos o juntas en serie para completar una sola actividad.


Así como somos responsables de emitir mensajes, también los recibimos y necesitamos decodificarlos ¿entendemos no solo lo que nos dicen, sino lo que nos están solicitando a través de ésas palabras?


Una técnica invencible para asegurarnos de recibir bien un mensaje es pedir una clarificación tal como “entiendo que además de llamar a X y obtener un último inventario de Y, es necesario negociar el nuevo descuento para Z ¿es correcto?” ¡Uff, las angustias y horas extras que me hubiera yo ahorrado si hubiera aprendido a hacer esto antes! Clarificar no significa no haber entendido, al contrario, demuestra que hemos entendido perfectamente la petición y, por lo tanto, no tendremos que asumir ni adivinar nada.


Finalmente, y cuando eres responsable de un equipo de personas, recuerda que tus silencios y tu cuerpo también comunican. Lee, lee, lee mucho. Un lenguaje amplio es la mejor herramienta para poder dar instrucciones claras y precisas a las personas que deben ejecutarlas. En cuanto a tu lenguaje corporal, si caminas encorvada, de brazos cruzados o te niegas a sonreír y mirar directamente a las personas, tal vez no reflejes ser el líder que tu equipo está buscando ¿has pensado alguna vez en ello?


Como puedes leer, una comunicación pobre es enemiga de la mejor oportunidad laboral así como de cualquier talento o cantidad de pasión. Ahora que lo sabes, pon estos consejos en práctica y por favor asegúrate de transmitir a todas nuestras colegas el mensaje:


“Conseguir el trabajo de tus sueños no es el pasaporte a una carrera exitosa, poner el alma y toda tu pasión para hacerlo bien, a veces, tampoco es suficiente.”


Karla Bayly

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